Es una magnífica Villa, enclavada en la quebrada del mismo nombre.
Está unida a la ciudad, de la que dista 10 km, por camino pavimentado.
De clima fresco, y acogedora, adornan su excepcional panorama una exuberante
vegetación florida, y las límpidas aguas del río
San Lorenzo. Constituye un lugar óptimo para el descanso. Pocos
kilómetros mas adelante, el paraje Los Yacones, de cambiantes tonalidades
y silvestre quietud, ofrece un paisaje de magnífica belleza.
San Lorenzo está ubicado
al noroeste del valle de Lerma y a solo 8 km. de la Plaza 9 de Julio de
la ciudad de Salta.
Los cuatros puntos cardinales
son verdaderas puertas a la aventura . Al Este. El Campo Militar General
Belgrano con sus cambiántes panoramas y los impensables bosques
que rodean al Huayco hondo, al oeste la quebrada de San Lorenzo por la
que en media jornada de marcha se llega a las lagunas, al Norte por Castellanos
una desafiante ruta hasta las nacientes de ese río, al sur finca
las costas donde además de poder conocer las labores propias del
campo salteño pueden encontrarse yuntas de bueyes uncidas al arado
accediendo por la quebrada del Astillero hasta el Abra del portezuelo,
continuando luego hasta la naciente del río Arenales y desde allí
por el abra de la cruz, en una jornada hasta incahuasi lugar en donde
se conservan restos de las fortificaciones que los Incas construyeron
durante el bajo incanato cuando perdieron en varias oportunidades el control
de la quebrada de humahuaca .
Estas son algunas de las alternativas
turísticas que ofrece San Lorenzo, las mismas requieren una mí
nima preparación, montar a caballo y la compañía
de un conocedor como guía ineludible. El historiador Atilio Cornejo
hace referencias a los antecedentes históricos de San Lorenzo,
relatando que merced a lo acordado en agosto de 1585 por el teniente gobernador
y justicia mayor de la ciudad de salta capitan Bartolomé Valero,
se entrego al Sr. Sancho Perez y Morillo, unas lomas de tierra de temporal
en agosto del 1700, siendo dueña Josefa Carbajal y Loria, vendió
las tierras a la compañía de Jesús representada por
entonces por el rector Salvador Rojas.