FAUNA EN EL ÁREA
DE PENÍNSULA VALDÉS:
PINGUINOS, BALLENAS, ORCAS, ELEFANTES MARINOS, LOBOS MARINOS,
MARAS...
BALLENA
FRANCA AUSTRAL La ballena
franca austral (Eubalaena australis) es un cetáceo, del subórden
de los mysticetos. Los mysticetos presentan en lugar de dientes, pliegues
córneos denominados barbas o ballenas. Los primeros fósiles
de ballenas se remontan al Eoceno (hace 55 millones de años). La
mayor parte de las ballenas presentan surcos ventrales y una aleta dorsal,
pero la ballena franca carece de ambos. El maxilar es largo y estrecho,
es así que su cabeza ocupa casi un cuarto del largo total del cuerpo.
En algunas zonas de la cabeza ésta se encuentra cubierta de callosidades,
y allí se alojan gran cantidad de crustáceos parásitos.
En la parte superior de la cabeza se encuentran dos espiráculos,
análogos a nuestra nariz. Una de las características más
sobresalientes de la ballena franca austral, es la forma en la que expulsan
el aliento: el chorro de vapor en forma de "V" es visible a
kilómetros de distancia. La ballena franca austral fue declarada
Monumento Natural por Ley 23.094, y su actual población, distribuída
en todos los mares del hemisferio sur de aguas templadas y subantárticas
no supera los 4 mil individuos. Anualmente unos 600 ejemplares se dan
cita en los golfos Nuevo y San José, entre mayo y diciembre; aunque
la población del área de Península Valdés
se estima en 1.200 animales. Esta especie de ballena posee una frecuencia
de parición de aproximadamente una cría cada tres años,
siendo la edad de primera madurez entre 7 y 17 años. Las hembras
alcanzan a los 13 metros de longitud su madurez sexual, siendo ésta
menor para los machos. Los ballenatos al nacer miden entre 3,0 y 5,5 metros
y su peso es de aproximadamente 3 toneladas. Durante los primeros dos
meses crecen a un ritmo de 35 milímetros por día; y como
animales adultos llegarán a medir entre 12 y 16 metros, con un
peso de entre 50 y 55 toneladas. La gestación dura 12 meses y el
ballenato es amamantado durante dos años. La actual forma de acercarse
a la ballena franca austral, a través del avistaje embarcado (salida
que se realiza desde Puerto Pirámides, de mayo a diciembre), data
de la década del 70. Así lo narra un guía ballenero
aún en actividad: "Los primeros avistajes comerciales de ballenas
se iniciaron en el año 1971, aproximadamente. Se navegaba con lanchas
muy chicas, en las que cabían como máximo 8 personas. El
servicio de avistaje se limitaba a los meses de octubre y noviembre y
no se veían tantas ballenas como ahora. El primer año recuerdo
que llevé a solo 7 turistas. Durante esas épocas, la mayoría
de los que venían a avistar ballenas eran extranjeros, y casi todos
europeos. Muchas personas se han emocionado hasta llorar con la actitud
tan sociable y curiosa de este maravilloso animal. En 26 años de
actividad nunca noté una actitud agresiva hacia las embarcaciones
o las personas, siempre han tenido un comportamiento muy noble. Otra actitud
sumamente significativa es ver cómo cuidan a sus ballenatos, cuando
éstos por curiosidad se acercan a las embarcaciones, ellas vienen
muy suavemente y se interponen entre su hijo y la lancha para protegerlo".
ELEFANTE MARINO Península Valdés
brinda la oportunidad de observar elefantes marinos (Mirounga leonina)
sin tener que viajar a islas remotas, dado que es el único apostadero
continental de esta especie. La especie de elefante marino del sur tiene
una distribución subantártica y su población se estima
en 700 mil individuos, de los cuales 20 mil llegan entre agosto y marzo
a Península Valdés para reproducirse y mudar su piel. El
elefante marino pertenece a la familia de los fócidos, y se diferencia
de otros pinípedos por la ausencia de pabellón auricular,
y porque sus miembros posteriores están hacia atrás y en
tierra solo pueden reptar. Los machos se diferencian de las hembras ya
que tienen desarrollada la nariz en forma de trompa o prosbócide;
además llegan a medir 5 metros y a pesar entre 3 y 4 toneladas.
Las hembras en cambio, apenas alcanzan los 3 metros y pesan menos de una
tonelada. Las crías al nacer pesan 45 kilos y son de color negro,
pero a medida que pasan los 23 a 30 días de lactancia se tornan
grises y llegan a pesar de 250 a 300 kilos. Los elefantes son extremadamente
poligínicos. A fines de agosto llegan los primeros machos para
formar los harenes. Las hembras llegan a la costa a principios de septiembre
y a los 5 días pare una cría. Durante el período
de lactación la madre permanece en ayuno y consume toda su reserva
de grasa. Luego de amamantar y la época reproductiva los elefantes
van dos meses a alimentarse al mar. Se sabe que bucean a profundidades
medias de 400 metros y han alcanzado hasta 1500 metros en busca de alimento.
Los elefantes permanecen el 90 por ciento de su etapa marina bajo el agua.
Luego de diciembre y durante cinco meses vuelven a la costa a mudar su
piel.
PINGÜINO
MAGALLÁNICO
En 1979 la provincia de Chubut creó una reserva en Punta Tombo
(a 181 km. de Madryn), de 21 hectáreas, a fin de proteger a los
pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus). Allí se
encuentra una de las colonias de aves marinas más diversas del
mundo y la mayor colonia continental de pingüinos fuera de la Antártida,
con más de 500 mil aves durante septiembre y hasta mediados de
abril. Los pingüinos construyen sus nidos bajo arbustos, en cuevas
y en lugares abiertos. Las cuevas se encuentran en mayor densidad en las
áreas cercanas a la costa, donde el suelo es más fácil
de excavar y año tras año suelen nidificar en los mismos
lugares. Los machos son a veces más grandes y poseen picos más
gruesos y largos que las hembras. Ambos sexos defienden el nido, incuban
los huevos y alimentan a los pichones con peces y calamares. La mayor
parte de sus vidas lo pasan en el mar e incluso duermen en él.
En invierno pueden llegar hacia el norte hasta Río de Janeiro (Brasil),
en un viaje de 3000 km. Son capaces de mantener una velocidad de natación
de 8 km. por hora y utilizan las aletas como propulsoras y las patas como
timón. En febrero pueden verse en la playa miles de enormes juveniles
en muda. Cerca de la costa los predadores marinos como el petrel gigantes
y las orcas, esperan para alimentarse de pingüinos jóvenes
y enfermos.
LOBO MARINO DE UN PELO El lobo marino de un
pelo (Otaria flevescens) es una especie que se distribuye en las costas
atlánticas y pacíficas, desde el sur de Brasil hasta Perú
y es comúnmente visto durante todo el año en Península
Valdés. Es un pinípedo que pertenece a la familia de los
otáridos; éstos se desplazan en tierra utilizando sus aletas
anteriores y posteriores. Los machos de color pardo oscuro se diferencian
de las hembras por su melena, y alcanzan los 2,3 metros; llegando a pesar
350 kilos. Las hembras solo miden 1,8 metros y pesan alrededor de 100
kilogramos. Las crías que nacen en los últimos días
de diciembre hasta fines de enero son de color negro, emiten balidos parecidos
a corderos y pesan cerca de 13 kilos, pero luego de un año de lactancia
apenas duplican su peso. Los lobos tienen una corta migración entre
apostaderos dentro del Golfo Nuevo y Península Valdés. En
la época reproductiva los machos se trasladan a Punta Pirámides,
junto a Puerto Pirámides y a Punta Norte. Fuera de la época
de reproducción, entre abril y noviembre se observan animales en
otros apostaderos. Uno de los más importantes es la lobería
de Punta Loma (reserva provincial), ubicada a 17 km. de Puerto Madryn.
En este apostadero se encuentran durante todo el año los animales
subadultos no reproductores, y a partir de abril los animales que migran
desde Puerto Pirámides.
ORCAS
Las orcas (Orcinus orca) son mamíferos pertenecientes al órden
de los cetáceos, pero a diferencia de las ballenas poseen dientes.
En la provincia de Chubut se las observa principalmente entre los meses
de febrero y abril y de octubre a noviembre. Su lugar de aparición
más frecuente es en Punta Norte, Caleta Valdés y Golfo San
José, en la Península Valdés. Se caracteriza por
presentar una coloración predominatemente negra, a excepción
del vientre, y una aleta dorsal notable con una mancha blanca detrás
de ésta que es utilizada entre otras características para
su identificación. Su longitud varía entre los 8 y 9,5 metros,
pesando 9 toneladas los machos y alrededor de 5 toneladas las hembras.
Su poderosa aleta caudal le permite propulsarse hacia adelante y mediante
las aletas pectorales logran la estabilidad y dirección que necesitan
cuando se alimentan en la costa. Presentan una errónea reputación
de voraces ("ballenas asesinas") que responden a sus hábitos
alimentarios, que incluyen no solo peces sino también a otros mamíferos,
como los lobos marinos, y también tortugas de mar, focas, tiburones
y hasta pingüinos. No sin esfuerzo caza y comparte con los miembros
de su familia el alimento obtenido. "La naturaleza entiende de razones
que tal vez nos cueste comprender, y en la bulliciosa confusión
quizás deje de resultarnos claro que conseguir alimento es, tanto
para las orcas como para los seres humanos, un hecho esencial, básico
y vital" (Del libro "Orcas", de Roberto Bubas).